En la primavera de 1493 la ciudad de Génova sufría los avatares de una epidemia. María conocida también como Turquina temerosa de que la peste llegase hasta Chiávari, le prometió a la Virgen que si los mantenía salvo de la enfermedad haría pintar su imagen en un lugar público para que todos pudieran agradecerle cuando pasaran ante Ella.

María ayudaba a los enfermos y oraba, y sus plegarias fueron escuchadas. La peste se alejó de Chiávari y ella mismo permaneció inmune. En señal de gratitud (como lo habia prometido) mandó a pintar la imagen de la Virgen en medio de San Esteban y San Roque protectores de los enfermos. Fue en un largo muro de los huertos que se extendía desde el palacio del Capitán de Chiávari hasta la marina, de cara a la calle.
La imagen fue pintada por Benito Borzone.
La pintura sobre la cual se lee el saludo angélico
Ave Gratia Plena y mas arriba la frase biblica
Hortus Conclusus (Huerta cerrada en alusión a la virginidad de María) despertó gran devoción, acentuada a partir de 1528 cuando la peste volvió a la ciudad.
A pesar de su exposición al aire libre, la imagen conservó el esplendor de sus colores originales. No obstante una fisura apareció en el muro y se dice que poco despues de que la Virgen se le apareció a un joven, el muro se restauró solo. De todas maneras para preservar la pintura se construyó una capilla.
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